Blog de faroautores

Publicado el 19 de noviembre de 2025, 11:59

Este espacio está dedicado a la libre expresión relativa a temas relacionados, en su mayoría, con el proceso creativo literario. También con el arte de escribir, el de opinar, el libre discurrir por los placeres de la lectura, entre otros asuntos. Cómo no, recomendaciones de lecturas, reseñas de libros, citas interesantes, reflexiones más o menos profundas, acertadas o descabelladas, y parrafadas filosóficas diversas.

Por supuesto, la gracia de esto es la de generar interacción entre los lectores. Espero que, por lo menos, resulte entretenido para quienes tomen la molestia de curiosear un poco.

" La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir." (Carl Jung)

 

UNDERDOGS

19/11/2025

Ocurre con la literatura como con el vino, que la mayoría solo dirá lo que es bueno, o muy bueno, si muchos, o alguien con el prestigio suficiente, lo ha calificado así antes.

Somos animales, por lo general gregarios, más influenciables de lo que estamos dispuestos a admitir, incluso en nuestro fuero interno. La anterior  opinión, no supone que lo desconocido, o lo que es poco o nada apreciado, sea bueno precisamente por ello; pero sí puede significar que, a veces, cierta calidad se esconde tras lo que todavía no se ha visto. Esto casaría bastante bien con la teoría anglosajona del "underdog", que vendría a ser el candidato no favorito en una competición, torneo o concurso, por ejemplo. Ese desconocido, que no está presionado por satisfacer las mejores expectativas de nadie en particular, cuenta con la ventaja de la libertad. La libertad de crear, vivir o aportar sin demasiadas pretensiones, pero desde la autenticidad, algo que bajo determinadas condiciones, puede perderse. 

Para un autor novel, esto supone una enorme ventaja, puesto que no debe competir con nadie, ni contra nada más que su propio criterio y nivel de implicación.

Recuerdo que, hace ya algunos años, un anuncio de televisión me impactó de una forma entre divertida y admirada. No recuerdo qué anunciaban, pero a cada producto o servicio cotidiano, le adherían el adjetivo "normalito". Por ejemplo, las vacaciones, "normalitas", la cena "normalita", el vino "normalito"... y así sucesivamente. De forma que aparecía incluso el cartel con esa calificación como etiqueta de los productos que presentaban. Eso me dio la traviesa idea de poner la teoría en acción. Me presenté en una de esas cenas veraniegas y concurridas - seríamos unos quince - con un par de botellas de vino compradas en uno de los supermercados más baratos. Las botellas procedían de un lugar poco habitual como para que alguien pensara que ese vino de dos o tres euros la botella, tuviera una gran calidad. Tapé las etiquetas con un cartel que anunciaba que el vino de cada una de las botellas, era "normalito". Se veía claramente que cada botella era distinta, por lo que el sabor también era diferente. Los precios de los otros caldos superaban en mucho a los que yo traje. Pero casi todos creyeron que lo que yo trataba de hacer, era esconder un par de joyas selectas, por lo que ni uno solo de los probadores dejó de apreciar la enorme calidad y el exquisito sabor del mejor vino que habían probado nunca.

 

CUÁNDO ATREVERSE

27/11/2025

Si tomáramos al pie de la letra cualquier afirmación, opinión o pensamiento expresado por los grandes literatos, pensadores o genios, podría ser que llegáramos a confundirnos frecuente y profundamente, pues existen tantas contradicciones como mentalidades.

No obstante, para el caso que nos ocupa, expondré una idea muy de Schopenhauer: que la experiencia posee valor en sí misma. Y la experiencia es algo que se adquiere con la práctica y con el tiempo dedicado a vivir, a practicar o a observar. Según él, un ser dotado de razón, hallará un buen momento para mostrar lo aprendido, alcanzando su máxima cota creativa, a partir de los cincuenta años, aprovechando ese saber cristalizado gracias al conocimiento acumulado en los años previos de formación y aprendizaje, en cualquier asunto. Resulta una idea estimulante, sobre todo si tiene uno esa edad, similar, o incluso si la supera ampliamente. A nadie se le puede quitar lo bailado. Pero más que un tema de edad, expresarse es más un asunto, en mi opinión, de tener algo que decir. Y eso bien puede suceder con igual mérito y valor,  tanto a los quince, como a los ochenta años, dado que la vida de cada cual es más una cuestión de vivencia y proceso interior, que de narrativa leída o percibida externamente. Es decir, que cada uno diga, haga o piense lo que le plazca, mientras sea coherente con las consecuencias. Y si no, transformadas éstas en circunstancias, tendrá que aceptarlas igual, más tarde o más temprano.

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Comentarios

Sofia B.
hace 4 días

No sé qué pensar. ¿El vino barato al final es el bueno? Supongo que lo que dices es que la subjetividad lo determina todo. Y que el criterio demasiadas veces depende de la opinión mayoritaria. O que el valor, a veces, se esconde tras falsas apariencias. Si el vino les pareció tan bueno, ¡tan malo no era!

Mila Villa
hace 11 días

Tienes toda la razón a veces las apariencias engañan y la perspectiva de las personas cambia al ver las apariencias o la sugestión de los individuos cuando existe la ignorancia o la idea de que lo prohibido atrae